No había tenido la oportunidad de subir nueva entrada por cuestiones de tiempo y esas cosas pero de que tengo cosas que contar, tengo muchísimas. Digamos que mi vida es un poco rara y que siempre me pasan demasiadas pocas en tan poco tiempo y pues eso, la vida es tan chistosa que un día
estás haciendo planes que tal vez ni lleves a cabo y al siguiente día
¡PUM! Se da cuando menos te lo imaginas.
Que curioso ¿no? pero así es.
Pues eso mismo me pasó en las
vacaciones pasadas, sí, las de Abril.
Meses antes había planeado un viaje
para conocer a muchos de mis amigos que viven en el centro del país, pero nunca
me imaginé que fuera así de pronto ya que por lo general mis planes siempre son
un desastre y nada sale como me imagino, sino todo lo contrario. En fin, ahí
estaba yo, viajando en autobús hacía la Gran Ciudad de México, esa de la que
todos hablan, la gran metrópolis, donde hay gente de todos lados, donde cada
año se hunde 10 milímetros la basílica de Guadalupe, la misma donde hacen todas
esas novelas chafas en la televisión, donde tiembla y todo el mundo sigue
andando. Pues ahí mero.
Ya había ido años anteriores, pero
esta vez fui sola, fue como dar un gran paso, me sentí como “Sheep en la gran
ciudad”, un poco desorientada pero eso cambiaría después de unos días. Es tan
bonito salir a conocer otros lugares, ver tantos cerros, montañas, otro tipo de
árboles, otro cielo muy diferente al que vez todos los días; todo eso me hizo
sentir viva, despertar para darme cuenta que en verdad hay un mundo allá afuera
que vale la pena vivir. Siempre había querido ir a la ciudad de México, con su
tráfico horrible, su smog que te hace sangrar la nariz y su gente tan
ordinaria. Todo tan grande y exagerado a lo que estás acostumbrado. Sin duda
las mejores vacaciones de mi vida, mencionando que conocí Querétaro y Pachuca
en menos de 5 días y a las mejores personas que puedan existir en el planeta.
Cualquier otra persona pensaría que
estoy loca por ir a conocer gente que solo a través de una computadora he visto
y es que si es un poco loco, pero la emoción de conocer a personas que tal vez
nunca verías en la vida es más grande que mis ganas de quedarme con las ganas.
No me cansaré de repetir que fueron
las mejores vacaciones de mi vida, bueno, de mi vida de “independiente”. Y es que viajar sola no es nada fácil, pero
tampoco lo más peligroso y complicado del mundo, solo hay que tener estilo, jajá.
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